
Siete menos cuarto de la mañana, en la radio suenan algunos compases de Pez Mago con su canción: “Sol de medio día”. La mujer que da el tiempo interrumpe el estribillo para decir que hoy el cielo estará nublado y que la humedad superará el 85%. Que fastidio! Un día menopáusico ideal total.Vuelve a poner la canción. Me alegro, conozco esta canción. Cada vez que la oigo pasa algo interesante. Interrumpe de nuevo para decir que alcanzaremos 33 grados de máxima. Me sale un cállate ya! deja la música, pesada! y como si me hubiese oído sale Pez Mago con su estribillo final:
..."Y todo lo que pido,
es un deseo y un destino,
como un sol de mediodía
a veces cruel, a veces guía,
que me lleve hasta el refugio donde estás,
y donde estás?!"...
Hoy no trabajo así que, me enfundo las zapatillas de deporte y me voy a andar un rato por el paseo del colesterol. A estas horas hay poca gente, aunque los fines de semana parece que se animan más. Entre los patines, los peregrinos, las bicis y el turisteo, está muy concurrido el camino hoy. Cada vez que veo un grupo de bicicletas me sale mentalmente la canción de Chanquete, si, la de “verano azul”. Y se la canto, pero pasan zumbados y no me oyen. Tara, rararara, tatarara tararaaaaá :)
Estoy sudando a chorros, me paro en la fuente que hay en el camino, me refresco un poco, casi me atropella un patinete y casi se desmorra el del patinete por esquivarme, que se marcha refunfuñando nosequé, prefiero no saberlo.
La marea marea. Está subida y si te quedas mirando un rato el agua se te va la cabeza. Así que, levanto la vista y me encuentro enfrente de la galletera, la fábrica de Artiach. Han puesto una pintada “SEMPITERNO"y mientras pienso que la casa de al lado parece el refugio de verano de Drácula, saco el móvil que llevo en el bíceps y tiro una foto en plan turista y otras dos mas, porsiacaso no sale bien. No llevo encima las gafas de lupa así que, no veré las fotos hasta que llegue a casa.
No me acordé de las fotos hasta las ocho de la tarde. Cuando abrí la cámara… Joder!, ¿que era eso que aparecía en una ventana? Una mancha blanca!, como las caras de Belmet pero al revés.
En vez de negro sobre blanco. Blanco sobre negro. Ahí había alguien. Fijo. El cielo estaba rojizo, las nubes se habían disipado. Me calcé las zapatillas y me marché por el camino del colesterol a vigilar un rato.
(Continuará...)