
Encontré a las hijas de Elena en La Arena, Somorrostro, en la playa de los feos. Estaban discutiendo sobre flotadores sí, flotadores no y, me preguntaron al respecto.
Les empecé a relatar mis experiencias del siglo pasado, del tiempo en que frecuentaba esa playa aunque no se muy bien, si ya en el siglo XXI, con eso del cambio climático, la playa había cambiado sus resacas. Así que, les conté mis veranos siglo XX con casi todos los muertos que había presenciado. Había muertos de todo tipo: desde imprudentes, esos que se pasaban la bandera roja por el arco de triunfo; hasta los muertos por sorpresa o sin sorpresa, los que cogió la corriente como los toros de San Fermin; pasando por los muertos suicidas, allá cada uno con su muerte… Lo malo de muchos de estos muertos es que, al no hacer caso a la bandera ponían en sol fa, o en sol do, a los que intentaban salvarles.
Volviendo al tema flotadores, les aconsejé que miraran el color de la bandera que la mayoría de los días de temporada de verano estaba roja o amarilla y que, aunque la viesen verde, que no se fiaran ni un pelo porque la corriente que te lleva para adentro, que es la resaca, no te hunde, pero te aleja de la orilla con fuerza y si nadas contra ella estás muerto, muerta o muerte.
Para salir salir airoso, airosa, airose no hay que nadar contra ella de frente, hay que mantener la calma y nadar en paralelo a la playa hasta salir de su franja de agua. Una vez fuera de la corriente hay que usar las olas con espuma para que te ayuden a regresar con seguridad. Si te cansas, quédate flotando y levanta el brazo para pedir ayuda a los socorristas.
En esto que llegan un grupo de feos, a juego con la playa, las rodean y las empiezan con el cantar, poema, refrán o texto hagiográfico que dice mas o menos : tres eran tres las hijas de Elena, tres eran tres y ninguna era buena…Poema antiguo poniendo fatal a tres mujeres como si no hubiera barraganes por el pasado remoto.
Entonces, las hijas de Elena demostrando una vez más, que no eran buenas sino buenísimas y listas listísimas, les dijeron con mucha calma y siguiendo la corriente recién aprendida, que el agua si que estaba buena y los feos las hicieron caso metiéndose en el agua como en el desembarco de Normandía pero al revés.
Ellas los vieron alejarse de la orilla, miraron la hora y sin volver la vista atrás, recogieron sus toallas y flotadores y se fueron a comer un pollo asado con patatas fritas y ensalada normal de lechuga, tomate y cebolla.🙂