
En la sabana, al atardecer, dos cebras se han separado un poco del grupo. Beltza, una cebra joven, inquieta y reflexiva. Zuri, una cebra mayor, observadora y pausada. De repente, Beltza se detiene abruptamente.
Beltza: No puedo más Zuri, estoy harta de que los humanos y demás animales nos miren y solo se pregunten si somos blancas con rayas negras o negras con rayas blancas. ¡Cómo si toda nuestra existencia se redujera a una maldita disputa binaria de pigmentos!
Zuri: (Zuri mastica despacio, levanta la cabeza y suspira) Es la obsesión de quienes necesitan categorizar el mundo para dominarlo Beltza. Quien solo ve el contraste, se pierde en el diseño.
Beltza: Pero es que va más allá. Ayer escuché a un babuino decirle a sus crías que las cebras de piel mas oscura eran “mas salvajes” y que las tenían más franjas blancas eran “mas puras” ¡Están proyectando sus propios prejuicios absurdos en nuestro pelaje! Nos dividen en bandos cromáticos cuando, biológicamente, todos compartimos la misma piel negra bajo el pelo.
Zuri: (Acercándose a Beltza) Lo sé. El supremacismo de la mirada externa siempre intenta buscar una jerarquía donde solo hay diversidad. Nos imponen una narrativa de conflicto: la franja negra contra la franja blanca, como si nuestra propia piel fuera una zona de guerra. No entienden que nuestra supervivencia depende, precisamente de la unión indisoluble de ambas.
Beltza: ¡Exacto! Si fuéramos solo negras o blancas, las moscas tse-tse nos devorarían vivas. Los leones nos cazarían al primer intento. Nuestra fuerza no está en la pureza de un solo tono, sino en el entrelazado. Las rayas crean la ilusión que nos protege a todas en la manada. Cuando corremos juntas las fronteras entre tu y yo desaparecen. Nos convertimos en un escudo colectivo.
Zuri: Una disrupción óptica contra el opresor…Me gusta como suena. Pero dime Beltza, ¿Cómo combatimos ese racismo proyectado?
Beltza: Dejando de aceptar sus términos. No soy un dilema de color. No soy un bando. Mi identidad no se fragmenta en pedazos claros y oscuros para el consumo de su lógica segregacionista. Soy una cebra completa, indivisible y colectiva.
Zuri: (Sonríe, bajando la cabeza para seguir pastando) Bien dicho, hermana. Que sigan discutiendo sobre el fondo y la forma. Mientras ellos sigan atrapados en sus divisiones artificiales, nosotras seguiremos corriendo libres, rompiendo sus esquemas en cada galope porque en colectividad nos convertimos en una masa en movimiento que parpadea…🙂